Daniel's profileEl Eslabón PerdidoPhotosBlogLists Tools Help

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    September, 2006

    Malentendido

    Imaginen a un célebre ateo llevando a la cama a su hijo. El niño, mientras está siendo tapado con las sábanas, le pregunta a su padre qué es Dios. El padre, no queriendo influir en una posible decisión del hijo, le explica la siguiente historia:
     
    "Jesús era un hombre que se atragantó mientras cenaba y tuvo una experiencia cercana a la muerte. Mientras estaba en cama vió a Dios. Jesús se acercó a Dios e inició un diálogo con Él acerca del significado de la vida. Dios parecía fascinado por ese hombre y le ofreció la posibilidad de pedir un deseo. Jesús dijo que le gustaría ir al pasado pues la vida le había parecido demasiado corta y quería volver a vivirla de manera diferente. Dios le concedió el deseo, pero como Jesús no puntualizó que era para él el pasado, Dios lo llevó hasta el inicio de los tiempos.
     
    Allí estaba Jesús flotando en la nada y disfrutando del tiempo, que no existía. No había nada más real que él, pero él no existía pues no había ni espacio ni tiempo. Jesús sufría gases desde hacía tiempo y como acababa de comer soltó una ventosidad. La liberación de tal cantidad de energía propició la creación del espacio, y por consiguiente, del tiempo. Al verse con tanto poder, Jesús siguió con su obra favoreciendo la creación de diversas y múltiples formas de vida. En ese momento detuvo sus actividades y exclamó: "¡Soy hijo de Dios!". Justo en ese instante Jesús se recuperó y se despertó; aún estaba en su cama.
     
    Únicamente había habido un terrible malentendido, Jesús no era hijo de Dios, Jesús era Dios. Dios es el Todo y la Nada a la vez. Dios no es una realidad tangible, Dios no es un hecho, Dios no es real. Dios eres tú, hijo mío, Dios somos todos. Dios es un ideal, una meta abstracta que nos habla sobre lo que no conocemos, Dios es la magia de lo desconocido. Por lo tanto, a Dios no hay que adorarle, no hay que rezarle, a Dios no se le debe nada, no debes luchar por Él, no debes morir ni matar por Él. Dios es lo que une todo lo que existe, pero no existe."
     
    - Papá -dijo el niño- ¿crees en Dios?
    - Cada día que pasa un poco más.
     
    September, 2006

    Ya no creo en la inmortalidad

    Seamos francos: a mi no me caía bien. Es más, me caía gordo, me parecía un showman; el Cañizares de los documentales, el Juan Montes de la naturaleza. No me gustaba su cara ni su tono de voz, y menos aún sus bromas. Era pedante y hasta me parecía alguien realmente estúpido. Pero había una cosa que admiraba en él: no le temía a la muerte. Pero tal como me dijo una amiga hace poco: "Ahora ya no creo en la inmortalidad". Seguramente esté hablando de un ídolo de masas, un modelo a seguir para miles de biólogos de Organismos y Sistemas, de la misma manera que yo me fijo en Ramón y Cajal, un físico en Plank o un cadete del Barça en Cruyff. Me estoy refiriendo al "cazador de cocodrilos".
     
    Steve Irwin (1962-2006) nació en un suburbio de Melbourne, Australia y heredó su amor por los reptiles de su padre, Bob Irwin, propietario de una granja de cocodrilos en Sunshine Coast, Queensland, Australia. Steve se hizo famoso en la década de los 90' gracias a la serie "Cocodrile Hunter", en la que se enfrentaba, sin razón aparente, con cocodrilos monstruosamente grandes y otros reptiles. 
    Steve murió hace cuatro días, la mañana del lunes 4 de septiembre, al ser atacado por una raya durante la filmación de un documental en la Gran Barrera del Coral. Irwin tenía 44 años. En el momento del accidente grababa un capítulo llamado Los más mortíferos del océano (Ocean's Deadliest) y según su amigo John Staton, que trabajaba con Irwin en ese momento, "él pasó por encima de la raya, la ponzoña se levantó y entró en su pecho haciéndole un agujero en el corazón".
     
    Steve era una persona controvertida. Hace un par de años fue muy criticado por alimentar a un cocodrilo con su hijo pequeño en brazos, a menos de un metro del reptil, en su zoológico privado de Queensland. Sin embargo también logró otras cosas, como comprar, con el dinero de su fama, enormes terrenos que dedicó exclusivamente a preservar la vida natural, o convertir el parque de vida silvestre de Queensland (Australian Zoo), el cual sus padres habían iniciado, en una atracción turística mundial.
     
    Este blog está integramente dedicado a él. A alguien diferente, a alguien cuyo objetivo en la vida era abrazarse al cocodrilo más grande del mundo y revolcarse con él por el fango. Sobrevivió a mil y un cocodrilos y murió de la forma más absurda posible, pero posiblemente la más adecuada. Una muerte repentina y completamente adecuada a su personalidad.