Daniel's profileEl Eslabón PerdidoPhotosBlogLists Tools Help

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    August, 2006

    La máquina del tiempo

    (Dos amigos están sentados en la terraza de un bar tomando una cerveza. Hace un sol espléndido y hay pocas personas paseando por la calle. Se mantienen en silencio disfrutando de la bebida y del calor de un día de verano, uno al lado del otro. Uno de los dos cierra los ojos y levanta la cabeza hacia el sol mientras se pone a hablar.)
     
    - Ayer pensé en un guión para un corto. Consistía en un científico que atormentado por el pasado se proponía construir una máquina del tiempo para intentar deshacer los errores cometidos. Una vez que conseguía realizar la máquina viajaba al pasado y observaba detenidamente, desde una distancia prudencial, lo que el consideraba los puntos de inflexión en su vida. Una vez analizados correspondientemente elaboraba un plan para intentar remendar su vida. No obstante, al poco tiempo se daba cuenta que su tarea es imposible, pues al cambiar el pasado surge otro futuro diferente, incomprensible para su Yo actual que no le complace en absoluto.
    - Estamos hartos de ver esto en el cine, no tiene ninguna gracia.
    - Cierto, pero lo bueno viene a continuación. El científico, ante la inaceptable inutilidad que le representa su trabajo decide volver al plan inicial: llorar y lamentarse por un pasado que no le gusta. La diferencia es que al poseer la máquina puede reforzar sus lamentos de forma física, de manera que cada vez que asiste a un supuesto punto de inflexión de su vida pasada, se lanza una piedra a la cabeza. De este modo se suceden una secuencia de imágenes que representan sus recuerdos más dolorosos mientras se observa como él está detrás tirando piedras y gritando "¡Bésala idiota!", "¡Dale una paliza!" y cosas parecidas. Al final se lanza una piedra tan fuerte que se mata a él mismo.
    - Ajá. Conclusión; "la nostalgia te mata", "disfruta de la vida y pasa página". ¿Querías llegar a esto?
    - Supongo.
     
    (Pasan unos segundos y vuelve a instalarse el silencio entre ellos. Desde un plano instalado detrás de las sillas se observa como la mano del chico que hablaba se acerca lentamente a la del otro y cuando está a punto de cogerla, da marcha atrás y se pone las manos detrás del cuello. Se oye un largo suspiro y un segundo más tarde un gran escupitajo procedente de quién sabe dónde cae encima de la cabeza del chico.)
     
    August, 2006

    Crónica de una parte de verano

    Estaba soñando y desperté. Sorprendentemente no estaba solo en la cama, pero era incapaz de diferenciar la realidad de la ficción, incapaz de confirmar que el cuerpo que se encontraba a mi lado era real o no. Los débiles rayos de luz que se escapaban por debajo del estor no me ayudaban a solventar mi problema. Me abracé todavía con más fuerza a su cuerpo desnudo y me acurruqué debajo de su pecho. Su piel estaba perfectamente cálida, completamente acogedora. Me pregunté si realmente la vida se reducía a ese breve instante de felicidad; me respondí que sólo te planteas que es la felicidad cuando no eres feliz. Como no me gustó la respuesta dejé de pensar en ello.
     
    Volví a dormirme, volví a soñar. Quizás volví a despertar. Estaba solo, paseando por la Diagonal a cuarenta grados de temperatura (cincuenta gracias a la humedad), yendo hacia el laboratorio para colaborar en un proyecto al que, con un poco (mejor dicho, una cantidad notable) de suerte, seguiré vinculado muchos años. Disecciono un par de ratas mientras disecciono mi vida; luego preparo un par de soluciones tampones mientras no consigo tamponar mi cerebro de pensamientos estúpidos. Me despido, cojo el Trambaix y como en casa. Busco un poco de la solución tampón por casa pero sólo encuentro alcohol. Decido que no vale la pena joderme el hígado.
     
    Ahora seguro que no estoy despierto, pero camino sonámbulo. Enciendo el ordenador y me pongo a escribir pensamientos al azar en un blog que nadie lee. Recuerdo haber dejado a medias cierta historia acerca de un viaje; eso me pasa por meterme en proyectos a largo plazo. Releo lo que tengo escrito de "El viaje (IV)" en el ordenador y me doy cuenta que el problema es que no sabía como continuar, que no sabía escribir acerca del amor. Abandono (¿definitivamente?) el proyecto y leo con gracia e ilusión uno de los pocos comentarios que he recibido en mucho tiempo. Lo agradezco silenciosamente mientras apago el ordenador. Observo la pantalla apagada y me planteo huir del país. Desestimo la opción, tengo exámenes en septiembre.
     
    Me despierto ó probablemente vuelva a estar en un sueño. Quién sabe. Le beso la mejilla y le seco una lágrima. Ella me sonríe. ¿Realmente importa que esté en un sueño? Recuerdo estúpidamente una canción de un grupo pop español mientras vuelvo a besarla. Vuelvo a abrazarla.
     
    Me despierto.