Daniel's profileEl Eslabón PerdidoPhotosBlogLists Tools Help

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    June, 2006

    Hoy no

    Hoy no me levantado a las 7:45, tal como dicta mi despertador, me he despertado antes. Como tenía más tiempo de lo normal, en lugar de ducharme me he dado un largo baño. Como aún así me seguía sobrando tiempo, he preparado un desayuno antológico: unas enormes tostadas con tomate untado, embutido cortado en finas lonchas, he preparado un par de huevos, he hecho café y he exprimido unas naranjas para hacer un zumo natural. No, dos. El zumo que sobraba lo he puesto en una bandeja con una tostada, una tacita de café y lo he dejado con un sobre sobre la cama de mi dormitorio. Espero que cuando se despierte el café aún siga caliente.
     
    He salido a la calle y he comprado el periódico que nunca compro. He pasado por delante de la cafetería donde siempre tomo mi café y he saludado al anciano que nunca saludo. He cruzado la calle por el paso de cebra para coger el autobús, pero hoy no voy a cogerlo. Voy a seguir andando. Hoy me he dejado el mp3 en casa y no voy cabizbajo por la calle. Sonrío a la gente que pasa a mi lado, como nunca hago. Como hace la gente a la que odio. Pero hoy no voy a odiar, hoy no es ese día.
     
    Llego antes de lo normal a la calle donde está mi oficina, y como no me apetece esperar, paso de largo. Contínuo caminando ante la mirada atónita del portero del edificio y llego a un parque cercano. Me siento en un banco y me pongo a leer el periódico. Parece que va a llover pero me he dejado también el paraguas en casa, el que siempre llevo en mi cartera. Pero no importa. Ya está lloviendo. El periódico destiñe la tinta de sus noticias sobre mi traje, el que nunca me pongo. Tiro el diario a una papelera cercana y me pongo a dormir en el banco mientras las gotas caen sobre mi cara. Me despierto a media tarde. La cartera ha desaparecido pero no mi móvil. Está lleno de mensajes y llamadas, las que nunca recibo. Lo apago y me pongo a pasear sin rumbo, como nunca hago. Hoy no toca partida de billar con los amigos, pero voy al bar donde solemos hacerla. Pido la cerveza que nunca bebo y la despacho de un trago. Invito al bar a la ronda que nunca había pagado. Me marcho antes de lo que quería.
     
    Pienso en las cosas que nunca hago, como ir a los museos. Observo un cartel en la calle que habla sobre una exposición de Picasso, y decido que asistiré mañana. Son las ocho y media, pero hoy no voy a jugar la partida de squash. Alegre, observo la ciudad con otros ojos. Sonrío. Yo controlo mi vida. Sigo caminando hasta que me doy cuenta que estoy cruzando en rojo y un tranvía viene hacia mi. Es curioso lo irónico que puede llegar a ser todo. Odio a Picasso. Pero hoy no me importa, porque hoy he elegido mi camino, hoy he sido yo mismo.
     
     
    Ella se despierta, ve la bandeja y coge el sobre. Lo abre, lee la nota y sonríe. Vuelve a guardarla dentro del sobre, se bebe el zumo de un trago y camina desnuda hacia la ducha. Al acabar, se toma la tostada y me espera sentada en el sofá mientras lee un libro. Hoy es su día libre y no piensa hacer nada. Ya son las nueve y cuarto de la noche y acaba de terminar el libro. Sorprendida se levanta y vuelve a leer la nota: "Mañana igual. No llegaré tarde. Te quiero."
     
     
    Moraleja: ¿Se rutinario?
     
     
    Dedicat a la Gemma